No Pudimos
Al final no se pudo.
Los Holandeses gritaron un gol más que nosotros y cuando llegaron los 90 minutos, los sueños de traernos la copa se escaparon con el pitido final.
No íbamos a traer la copa sólo para nosotros, la íbamos a repartir con todas las personas que se enamoraron de esta selección y que nacieron bajo otras banderas.
Fuimos los últimos guerreros de toda América, once hombres corriendo detrás de una pelota representaban a millones.
Pero no pudimos.
La copa aún tiene destino incierto, pero no será nuestra.
Hubiera sido tan lindo que llegara la Celeste con el trofeo a Montevideo, verla brillar en la caravana que recibiría a los jugadores. Observar las fotos que recorrerían el planeta. Sostenida en alto, brillando bajo el sol charrúa, inmaculada y rubia como “El Diego” de los Uruguayos.
Pero no pudimos.
Sin embargo esta selección logró otras cosas, logró que aparecieran colecciones de cábalas cada vez que la celeste jugaba.
Algunos se ponían medias de distintos colores, algunas corrían a los maridos, porque según ellas eran mufas, otros se tapaban los ojos durante los penales y quizás más eran los que se juntaban con sus amigos y familiares para gritar todos juntos.
Esta selección logró que los tractores de nuestro campo ondearan banderas, que las calles se inundaran de luces y bocinas, que los locutores se sintieran benditos cada vez que gritaban un gol.
Estos hermanos lograron que un país se detuviera, sus calles no lucían más que la soledad de la espera.
En una entrevista al más loco de todos, Abreu dijo: -”Sabremos cumplir”, y vaya que lo hicieron.
Cuando “El Loco” iba camino a esa pelota para patear el penal, la mitad de los uruguayos pedían que la picara, y la otra mitad quería que no. Todos sabíamos que lo iba a hacer.
Ese remate no sólo dejó la marca de Abreu en el mundial, fue su saludo para todos nosotros.
Elijan ustedes su anécdota favorita, los goles, la mano de Suarez, las atajadas de Muslera, el esfuerzo del “Ruso” Pérez. Tenemos tanto para elegir.
Lograron llenarnos de satisfacción y orgullo.
“¡Sabremos cumplir, sabremos cumplir!”, nuestro Himno se escuchó fuerte y claro, gritado con el corazón en cada una de las canchas en donde jugamos.
Cada uno de ellos lograron dejar una marca en todos nosotros.
Entre uruguayos sobraron los abrazos y las sonrisas…. y seguirán.
A estos tipos les sobró coraje, estos tipos mostraron valentía y estos tipos nos dieron dignidad.
Estos tipos son Uruguayos, y más que nunca…Yo también.
Gracias Celeste.
