De “Coco” a Mark
¿Conocen a algún “Idea Guy”?.
Es fácil de reconocerlos (al menos en la industria de la informática), generalmente son personas que creen que tienen ideas como “Facebook + Hulu + Flickr, pero para perros”, y la fundamentan con frases matadoras como “imagínate que si sólo el 1% de los dueños de mascotas se hace socio…..eso es una cantidad de personas!!!”, y saltan con una sonrisa que dá más miedo que la del propio Joker de Batman.
No son pocos y hay que estar prevenidos, porque pueden ser muy peligrosos.
Generalmente estas personas derrochan en optimismo y carisma lo que les falta en recursos técnicos, y horas de lectura sobre redes, lenguajes de programación, algoritmos, metodologías,etc.
Pero hey, sus ideas son buenas!! uhmmm no tanto, o quizá si, pero ese no es el punto.
Cuando digo que hay que tener cuidado, no me refiero al amigo loco y soñador que podemos tener, o por qué no, incluso nosotros mismos. Me refiero a encontrarte con un “idea guy”, en tu ambiente de trabajo en donde todo el mundo se esfuerza siguiendo a un concepto o un líder.
Hay una frase de “Coco” Chanel que me gustaría compartir con ustedes, dice lo siguiente: “la moda no existe sólo en los vestidos. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, con la forma en qué vivimos, lo qué vivimos, lo qué está sucediendo.”
Me gusta pensar por momentos, que todo esta relacionado de esa forma, que las ideas viven no sólo dentro de nosotros mismos, sino que son parte de nuestra vida, de nuestras experiencias, dónde algo que no se me ocurre hoy, puede que se me ocurra mañana en base a algo que probé, toqué o escuché en el pasillo.
No creo que haya embajadores que puedan pararse frente a una mesa de reuniones y tengan la luz para guiarnos a la voz de “ésta es mi idea”.
Las ideas son orgánicas, mutan, evolucionan en nuevas ideas y siguen transformándose.
Hace unos momentos miraba la película sobre Facebook, y otra vez comentaba lo fácil que es caer en la idea de que Facebook es “una buena idea”. Y no, no lo es.
¡Facebook es un gran producto!
Mark Zuckerberg, no fue un sujeto que se levantó un día y dijo – “qué bueno sería una red social y bla bla blaa…”, o un Paul Allen diciéndole a Bill Gates – ” imagínate si hiciéramos un Sistema Operativo, imagínate las “minitas” que levantaríamos…”, bueno quizás no de esa forma y quizás también omitiendo el comentario sobre las mujeres, pero el hecho es que sus ideas no se quedaron en eso, sino que lo que se ha logrado es producto de esfuerzo, trabajo, y conocimiento.
El “idea guy” que describo, generalmente carece de esas cualidades, es más que nada una máquina de escupir ideas, y no todas tienen que ser malas. Pero sin el conocimiento para ejecutarlas o la habilidad para que otros las ejecuten por él, las ideas no valen nada.
Todos y cada uno de nosotros somos poseedores de ideas geniales para productos exitosos, todas potenciales ideas que nos pueden hacer ricos, cambiar el planeta, marcar un punto de quiebre en la historia, pero la verdad es que no todos estamos preparados para enfrentar todo lo que hay que enfrentar para llevarlas acabo.
Respeto y valoro a cada trabajador que ha llevado adelante su propuesta, no importa el tamaño, no importa la temática. Un proyecto de ley, tiene para mí el mismo valor que una panadería familiar o el siguiente Facebook. Es la muestra de que esas personas no se quedaron con la idea, se levantaron y la hicieron.
Los “idea guy” van a seguir existiendo, pero los que mueven el mundo, son los otros.
Saludos.

Inspirador post Robert! Ciertamente, las ideas no son nada si no las llevamos a la realidad, o al menos intentarlo, ahí está lo que marca la victoria o la derrota. No hay peor cosa que nunca haber intentado seguir nuestras ideas, sueños y metas, y aunque fallemos, eso nos abrirá inmensas posibilidades a nuevos retos, todo es positivo, incluso los fracasos y errores!
Saludos,
Esteban.-
Muchas gracias Esteban.
Y comparto contigo, de errores, porrazos, desengaños, traiciones está lleno el camino a la sabiduría.
La sabiduría no entendida en términos de libros, sino la sabiduría de pararse una mañana, respirar bien hondo y sentir que bueno que es estar vivo.
Un abrazo.